Nuestra historia

Viña Lomas de Quillón nació en 1986 de la mano de Carlos Barriga y Pilar Villalobos, una pareja quillonina que aún lidera la empresa. En los primeros años Carlos se dedicaba a comprar uvas para luego venderlas a granel en la Vega Monumental de Concepción. En invierno, el negocio cambiaba de forma, pero no de esencia, comprando vino a granel para trasvasijarlo a barriles, llevarlo al Gran Concepción y venderlo directamente a particulares que salían con bidones, garrafas y ollas a buscar el vino de Quillón.

Ambos negocios funcionaban bien, demasiado bien.  La reputación de Carlos creció hasta un punto en el que había días que realizaba tres o cuatro viajes diarios a Concepción por la ruta Florida, una carretera de curvas cerradas y barrancos que no perdonan el cansancio. Fue Pilar quien apretó el freno antes de seguir acelerando y planteó que era necesario elegir uno de los dos rubros. De esta decisión nació la especialización y nuestra primera marca: Barrisol.

Con el foco puesto en el vino, nuestra empresa fue creciendo paso a paso: primero llegó nuestra primera cuba para guardar los vinos que se iban comprando, luego un lagar para hacer nuestras propias vinificaciones y después nuestros primeros viñedos. En 2004 llegó un nuevo giro: la apertura al enoturismo, lo que dio origen a nuestra marca Viña Lomas de Quillón y fueron los mismos visitantes los que nos llevaron a ampliar nuestra gama de productos, llevándonos a producir vinos de micro vinificación, licores, cremas de whisky, espumantes, sours preparados y cócteles únicos.

Terroir y métodos de producción

El Valle del Itata es uno de los valles vitivinícolas más pequeños de Chile y, para nosotros, uno de los más especiales. Sus suelos graníticos, su clima templado y sus viñedos cultivados sin riego, le dan a la uva una identidad que difícilmente se replica en otro lugar. Aquí se mantienen vivas tradiciones que en otros valles ya desaparecieron como la vendimia manual, el control mecánico de la maleza y podas cortas que priorizan la calidad la uva por sobre el volumen.

El Itata es también el valle con más propietarios de viñas, lo que le da a su producción un sentido más social que comercial. Producir uva aquí es, hasta cierto punto, un acto de resistencia frente a la viticultura industrial, y eso es algo que valoramos profundamente.

Nuestros vinos más condecorados son micro vinificaciones de cepas patrimoniales del Valle del Itata como País, Moscatel de Alejandría, Cinsault y Carignan, estas durante décadas estuvieron relegadas y hoy vuelven a ocupar el lugar que merecen.

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Nuestro equipo

Somos un equipo de trabajo pequeño y muy estable, lo cual no es por casualidad, aquí trabajamos con alegría y se construyen vínculos que van más allá de la bodega. La mayoría somos vecinos del mismo sector, nos conocemos las familias y compartimos también fuera del trabajo.

Este compañerismo se nota en el día a día, los días de trabajo en Lomas de Quillón suelen estar llenos de conversación y buena energía, y creemos que eso también se refleja en lo que producimos. Somos una empresa familiar, con un equipo que también lo es.